Guía práctica
Qué debe incluir una página web para su negocio y qué exigir antes de firmar
En dos líneas: Buena parte de los presupuestos de una web no se pueden comparar, porque cada uno incluye piezas distintas y no las enumera. Antes de firmar conviene tener una lista cerrada: dominio a su nombre, alojamiento, HTTPS, correo, textos legales, ficha de Google y analítica. Con esa lista el precio deja de ser un número suelto y se puede discutir.
¿Por qué la primera pregunta es «qué presupuesto tienes»?
«Necesito una página web para mi negocio» es el punto de partida, y la respuesta corta es esta: antes de pedir precio, conviene escribir qué debe incluir la web y quién será el titular de cada pieza. Lo incómodo llega cuando la primera pregunta que recibe es cuánto quiere gastar.
Esa pregunta coloca el dinero delante del trabajo: si responde bajo, parece que regatea; si responde alto, puede que le cobren lo mismo. Y no le dice qué va a recibir.
De ahí surge una duda razonable: dos presupuestos pueden decir «web» y esconder trabajos muy distintos. Y otra más difícil de plantear en voz alta: la desconfianza hacia quien llega por internet.
Ese recelo tiene sentido. Se resuelve pidiendo por escrito qué se entrega y quién es titular de cada pieza.
«Necesito una página web para mi negocio»: por qué dos presupuestos se llevan tanto
Dos presupuestos pueden parecer idénticos y no incluir lo mismo. «Hacer una web» puede significar trabajos muy distintos: debajo hay al menos diez piezas, y cada una puede estar hecha, a medias o ausente.
La diferencia suele venir de tres decisiones: cuánto se personaliza el diseño, quién escribe los textos y qué ocurre después de la entrega.
Hay una cuarta causa, menos visible: lo que se cobra después —el dominio del primer año, el correo o los cambios— puede quedar fuera del presupuesto inicial.
¿Qué debe exigir por escrito antes de firmar?
Un presupuesto sirve para comparar cuando se puede comprobar punto por punto. Estos son los siete puntos que pido que estén en la propuesta antes de firmar nada.
- Alcance cerrado. Qué páginas entran, quién escribe los textos y cuántas revisiones hay. Lo que no aparezca en la lista no está incluido.
- Titularidad. Dominio, correo, ficha de Google y analítica a nombre del negocio desde el primer día. El cambio de titularidad de un dominio se pide al registrador (ICANN).
- Plazo y su condición. La fecha de entrega y desde cuándo se cuenta; en mi caso, desde que llega el material.
- Mantenimiento. Qué cubre la cuota: alojamiento, dominio, certificado, copias, soporte y minutos de cambios al mes.
- Permanencia y salida. Qué ocurre si cancela antes de los 12 meses y cómo se traslada todo si se va.
- Renovaciones. Quién paga el dominio y el alojamiento a partir del segundo año.
- Propiedad del contenido. Textos, fotos y diseño, y el derecho a llevárselos.
El detalle de cada pieza está en qué necesita para tener una página web.
¿Quién debe ser el titular del dominio, del correo y de la ficha de Google?
En los tres casos, el titular debe ser el negocio. Esa comprobación separa un trabajo trasladable de uno que le ata.
El dominio se registra a nombre de una persona o empresa. Si figura el proveedor, el día que la relación termina el negocio se queda sin dirección.
Con la ficha de Google pasa lo mismo: se verifica con una cuenta, y esa cuenta manda. Si se creó con la de otra persona, el negocio puede reclamar el acceso, pero el propietario actual tiene unos días para responder.
El correo y la analítica son cuentas: conviene pedir que se creen con una dirección del negocio.
¿Qué papeles legales necesita una web de negocio?
Tres: aviso legal, política de privacidad y cookies. Ninguno se copia de otra web, porque cada uno lleva los datos del negocio. El detalle de qué exige cada uno —con la Ley 34/2002 y la AEPD enlazadas— está en la guía de las piezas de una web.
Falta una cuarta capa: que la web se pueda leer. La referencia son las WCAG 2.1 del W3C (las normas internacionales de accesibilidad web), nivel AA: contraste de 4,5 a 1 en el texto y texto alternativo en las imágenes. Si se vende online, la Ley 11/2023 traspone la directiva europea de accesibilidad, con exención para microempresas.
¿Se puede empezar poco a poco, pagando por fases?
Sí, siempre que cada fase termine con algo que funcione y quede por escrito qué falta para la siguiente. La frase «¿no podría empezar poco a poco, pagando 300, 500, hasta ver resultados?» tiene respuesta, y no pasa por un descuento.
Trocear el pago sin trocear el trabajo suele salir caro: se cobra la primera parte, la web queda a medias y no siempre queda claro qué incluía la segunda. Por fases, la primera entrega es una web publicada con una página o con tres.
En mi caso, la web se paga con 300 € al empezar y 49 €/mes, sin IVA. La cuota cubre alojamiento, dominio, seguridad y hasta 30 minutos de cambios al mes. La permanencia es de 12 meses y se explica antes de firmar.
El desglose de los dos modelos está en cuánto cuesta una página web y por qué varía tanto.
¿Cómo se ven dos presupuestos en la práctica?
Pongo un ejemplo inventado. Una asesoría pequeña de Molina de Segura pide dos presupuestos. Los dos dicen «web de cinco páginas».
El primero incluye el diseño y el alojamiento del primer año; el dominio se registra a nombre del proveedor y los textos los aporta la asesoría. Ni ficha de Google ni analítica aparecen.
El segundo detalla las cinco páginas, el dominio a nombre de la asesoría, el correo, el certificado, los textos redactados en dos reuniones, la ficha de Google, la analítica y qué ocurre el segundo año.
Al año, la asesoría del primer presupuesto descubre que la dirección no está a su nombre. La del segundo se lleva el dominio, el correo y la ficha, y la web sigue funcionando. El diseño era parecido; la diferencia estaba en lo que cada uno se llevaba el día de irse.
¿Qué se puede conseguir con una web así?
Una web bien montada consigue que quien la visita entienda qué hace el negocio y pueda contactar en dos toques. La posición en los primeros puestos de su sector se trabaja con contenidos, reseñas y tiempo.
Cómo lo hago yo
El alcance se define en la conversación de 20 minutos, sin coste, y se escribe antes de firmar. En esa llamada repasamos página por página qué entra: quién escribe cada texto, quién aporta las fotos, qué cuenta de correo se crea y a nombre de quién quedan el dominio, la ficha de Google y la analítica. Los logos y el manual de identidad los aporta su negocio; si falta algún texto, lo redacto con usted en esa misma conversación para que la web tenga su voz.
En 48 horas recibe la propuesta por escrito, con la lista cerrada de páginas, el precio y la fecha de entrega. Lo que no aparezca en esa lista queda fuera, y si más adelante lo necesita se presupuesta aparte, con su precio cerrado, antes de empezar.
La web se publica en 5 días laborables desde que me llega el material. El dominio se registra a su nombre desde el primer día. El día de la entrega le explico cómo funciona cada pieza y firmamos un acta con lo que se entrega; si el trabajo va por fases, cada fase queda funcionando en 14 días naturales como máximo.
Un alcance escrito es lo que permite comparar dos presupuestos sin adivinar.
- Conversación de alcance20 minutos: páginas, textos y titularidad de cada pieza
- Propuesta por escrito48 horas, con lo que entra y lo que no
- Material de marcalogos y textos; lo que falte, lo redacto con usted
- Publicación5 días laborables desde que recibo el material
- Formación y actaentrega con manuales y acta firmada
¿Para quién no es?
Si vende casi todo por Instagram y no quiere atender consultas por la web, montar una puede esperar.
Si necesita un catálogo con cientos de referencias, precios y cobro con tarjeta, el proyecto pide una tienda online.
Si no puede dedicar una o dos horas a reunir textos, fotos y datos, el plazo se detiene ahí.
Si el objetivo es una presencia mínima y no prevé cambios en años, una plantilla gratuita puede cubrir esa necesidad.
¿Cómo puedo ayudarle?
En Ágora Delfos diseño webs de hasta cinco páginas para autónomos y pymes: 300 € + 49 €/mes, sin IVA, con dominio a su nombre, correo corporativo, SSL, ficha de Google y el trabajo técnico inicial para que Google pueda leerla. Se entrega en 5 días laborables desde que me llega el material, y la permanencia de 12 meses se explica en la propuesta. En la página del servicio de web profesional está el detalle de cada importe.
Si «necesito una página web para mi negocio» era el punto de partida, aquí tiene con qué empezar la conversación.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena una web si con Instagram me basta?
Si su clientela llega por Instagram y no busca en Google, quizá no la necesite hoy. Una web cubre lo que una red social no: aparecer cuando alguien busca su servicio en su zona, tener dirección y correo propios y no depender de esa cuenta.
¿Cómo compruebo que el trabajo está bien hecho antes de pagar?
Conviene comprobarlo en la web publicada: titular del dominio, correo funcionando, candado en el navegador, formulario que llega, ficha de Google verificada y textos legales con sus datos. Si algo no está, no está entregado.
¿Se puede ampliar la web más adelante sin rehacerla?
Sí. Añadir páginas, un catálogo o una tienda más adelante es una fase nueva sobre la misma web, no un proyecto distinto. Lo que se añada se presupuesta aparte y se entrega funcionando, como el resto.
¿Qué obligaciones legales tiene una web con formulario de contacto?
Tener aviso legal con sus datos fiscales, política de privacidad que explique qué hace con los datos del formulario y aviso de cookies si usa analítica o mapas. Los tres se redactan con los datos del negocio; copiarlos de otra web no sirve.
¿Qué diferencia hay entre pagar una vez y pagar una cuota?
Con cuota, el segundo año cuesta 588 € sin IVA (12 × 49 €) y no llega una factura suelta por el dominio; el primer año suma 300 € de implantación, así que son 888 €. En un pago único, conviene comprobar qué pasa en el mes 13: muchos incluyen el primer año de dominio y alojamiento, pero no todos.
